Ayer vi una imagen que decía: “Sigo siendo la niña rara que era a los 10 años, sólo que ya no me da pena.” Y creo que nunca me había sentido tan identificada.
Tengo 27 años. Trabajo, tengo que preparme mi comida, hacer mis declaraciones, y aun así, cuando llega el aniversario de One Direction, me siento como si tuviera 12.
Mi novio me dijo que este Mundial fue la primera vez que sintió esa felicidad colectiva, esa emoción de saber que millones de personas estaban viviendo exactamente lo mismo al mismo tiempo.
Mientras lo escuchaba, pensé: yo ya había sentido eso antes.
Esa es la vida de una fangirl.