La mayoría de los fundadores espera ser descubierta. Construyen algo, lo publican y confían en que, si el producto es bueno, los usuarios lo encontrarán. Pero los startups que despegan casi siempre requirieron que sus fundadores hicieran algo laborioso, sin glamour e imposible de repetir a escala. Este es un resumen del ensayo de Paul Graham Do Things That Don't Scale.
El instinto de automatizar, de hacer un lanzamiento masivo, de llegar a escala desde el día uno, casi siempre está equivocado al principio. Lo que funciona es lo opuesto: salir a buscar a tus primeros usuarios uno por uno, hacerlos irracionalmente felices, y quedarte en un estanque deliberadamente pequeño hasta tener suficiente calor para expandirte.
Try moving the books
Recluta usuarios a mano
La cosa más común que los fundadores tienen que hacer al inicio es reclutar usuarios manualmente. No puedes esperar a que la gente llegue sola — tienes que salir y buscarlos. Stripe es el ejemplo perfecto. Cuando alguien aceptaba probar Stripe, los hermanos Collison no mandaban un link — decían "Bien, dame tu laptop" y lo configuraban en el momento. A eso se le llama una instalación Collison.
Los fundadores resisten el reclutamiento manual por dos razones: timidez mezclada con pereza, y el hecho de que los números iniciales parecen vergonzosamente pequeños. Pero un crecimiento semanal del 10% sobre cien usuarios significa dos millones de usuarios en dos años. El poder está en el interés compuesto, no en el punto de partida.
Deleita a los primeros
Los startups tempranos son frágiles. Inversores, periodistas, los propios fundadores cometen el error de juzgarlos por los estándares de empresas consolidadas. Es como mirar a un recién nacido y concluir que nunca logrará nada. Airbnb sobrevivió porque sus fundadores pasaron treinta días consecutivos yendo puerta a puerta en Nueva York. Treinta días de esfuerzo no escalable marcaron la diferencia entre el éxito y el fracaso de lo que hoy vale cien mil millones de dólares.
También debes tomar medidas extraordinarias para hacer a tus usuarios extasiadamente felices. Wufoo enviaba a cada nuevo usuario una nota escrita a mano. Ser pequeño es una ventaja: Tim Cook no puede enviarte una nota de agradecimiento después de comprar una laptop. Tú sí puedes. El límite superior de la experiencia del cliente no lo fija la industria — lo fija qué tan atento estás dispuesto a ser.
Arrastra la tarjeta para sacarla
Make something people want
A veces el movimiento correcto es empezar en un mercado deliberadamente pequeño — mantener el fuego contenido hasta que se vuelva muy intenso antes de agregar más leña. Facebook comenzó solo para estudiantes de Harvard. El mercado total era de unos pocos miles de personas, pero porque sentían que estaba hecho para ellos, una masa crítica se registró. Esa densidad en un estanque pequeño le dio el impulso para expandirse.
DoorDash es la versión de mercado público de ese mismo patrón: una cuña local, desordenada y operativamente pesada que terminó convirtiéndose en infraestructura a escala.
$DASH
DASH
Sé el software
Existe también una versión más extrema: ser tú mismo el software. Cuando tu base de usuarios es lo suficientemente pequeña, puedes hacer a mano las cosas que planeas automatizar después. Stripe daba a sus primeros usuarios lo que parecían cuentas instantáneas — detrás de escena, los fundadores los registraban manualmente. Lo que los fundadores temen, que los procesos manuales nunca se automaticen, casi nunca ocurre. El fracaso más común es construir automatización para un problema que nadie tiene.
Una idea de startup no es un escalar. Es un vector: lo que vas a construir, más la cosa no escalable que vas a hacer inicialmente para que funcione. La mayoría de los fundadores piensa mucho en el primer componente y casi nada en el segundo.
Las acciones laboriosas y aparentemente intrascendentes de los primeros días no son un mal necesario. Si reclutas agresivamente cuando eres pequeño, seguirás siéndolo cuando seas grande. Si trabajas duro para deleitar a un puñado de usuarios, ese hábito se incrusta en la cultura. Para los mejores startups, la fase no escalable es el trabajo real.
